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Resumen La solución satisfactoria de este dilema económico debe combinar dos objetivos fundamentales: equidad y eficiencia, para lo cual requerimos de un marco normativo apropiado. Una primera opción, visión ortodoxa, brinda el "paradigma del mercado". Aunque este paradigma ha sido utilizado en Venezuela como un marco normativo para la política comercial agrícola (1990-1993), es evidente que los problemas estructurales de la economía venezolana limitan la adopción de este paradigma como marco exclusivo de la política comercial agrícola. Es necesario combinar la información que proveen los mercados con una intervención gubernamental racional que estimule la producción de rubros con alto potencial productivo y garantice a su vez la disponibilidad y acceso de los alimentos básicos a la población. En la economía agrícola globalizada casi todos los productos agrícolas son bienes transables. Las políticas de intervención gubernamental se encargan de modificar esta vinculación de la economía interna con los precios internacionales, creando o desmontando restricciones a la producción y el comercio de estos bienes. El problema reside en la elección de un marco normativo u orientador de la intervención, que represente la voluntad de la sociedad venezolana en su conjunto, caracterizada por un inmenso sesgo en la distribución del ingreso y en las condiciones de bienestar. La respuesta reside en la Carta Magna. Los programas de estímulo a la producción y el consumo deben resultar de la concertación entre los agentes agroalimentarios y el gobierno. El seguimiento de las orientaciones del mercado en estas decisiones minimizaría las distorsiones en la producción que encarecen los alimentos, atentando contra la seguridad alimentaria. Lo deseable es el diálogo entre los sectores para su efectiva materialización.
Palabras clave: producción de alimentos, importación de alimentos, paradigma del mercado, marco normativo
Food import or domestic productttion: The eternal dilemma
Abstract The satisfactory solution of this economic dilemma should satisfy two main objectives: equity and efficiency, requiring for this an appropriate normative framework. A first option rests on the orthodox view of the "market paradigm". Although being applied in Venezuela (1990-1993) as a normative framework, it is evident that, because of its structural problems, an orthodox free-market approach is inappropriate as a unique support of its agricultural trade policy. It is necessary to combine the perception of the market signals with a rational governmental intervention, providing incentives to production of agricultural items of recognized comparative advantages as the guarantee of availability and access of satisfactory levels of basic foods to the population. With local exceptions, almost all agricultural products are tradable. Governmental multilateral or unilateral interventions modify this relationship between domestic and international prices, dismantling or imposing restrictions to its commercial flow. The decision problem rests in the election of a normative framework that represents the consensual compromise of the Venezuelan people to design a food policy for a society with a significantly skewed income distribution. The answer is in the Constitution. The programs in support of agricultural production and consumption in this constitutional framework should be a product of the consensual agreement between food and governmental sectors. In addition, following market signals in the design of the agricultural and food policies will help to minimize the distortions and inefficiencies in production affecting the food security of the poor. The desirable alternative is the dialog among the relevant sectors in order to design the appropriate agricultural and food policies.
Key words: food production, food imports, market paradigm, normative framework
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