Belleza ¿un desafío peligroso?


Jormy Rojo
Fundación Bengoa

La belleza es definida como la cualidad que tienen las cosas o personas que generan placer visual, deleite o admiración. Sin embargo, la percepción por lo hermoso no es nueva, ya que el sentido de la belleza es innato y ha existido desde la creación del hombre. Es parte universal de la experiencia humana, proporcionada por una construcción mental y por aspectos socioculturales como la historia, la religión, la época, el país en el que se vive, las experiencias personales, el estrato social al que pertenezcas, entre otros. Todos estos factores determinan la variación en el modo de entender a la belleza en las diferentes culturas, épocas y sociedades.

Pero en la actualidad, la sociedad occidental y los medios de comunicación de masa, a quienes se les ha otorgado el papel de transmisores de valores y modelos de conducta, se han encargado de darle un sentido vanidoso y de valoración exagerada a la belleza física y a las formas corporales, y han generado que ésta sea un valor social agregado, dejando a un lado las características inherentes a la personalidad. Han convertido al hombre y a la mujer en objeto de provecho comercial y practicantes de un consumo cultural, que los ha llevado a adoptar comportamiento en el cual hay una exacerbada preocupación por cuidar, nutrir y mantener la forma física de sus cuerpos lo que se conoce como "Culto al Cuerpo". Por medio de este estilo de vida las personas tratan de cumplir con todas las exigencias impuestas por la moda, que de cierta manera, generan preocupación a las personas sin distinción de edad, estrato social o género, y que de alguna manera se ha convertido en un requisito indispensable, quizás el único, para poder formar parte de ciertos grupos de personas.

Las mujeres son las más afectadas, por ser las más bombardeadas por la publicidad para ser súper delgadas, con un rostro perfecto y una juventud eterna. ¡Nada fácil de alcanzar!, porque somos seres biológicamente predeterminados para envejecer y aumentar de peso a medida que avanzamos en edad, debido a los cambios hormonales propios del ser humano. Sin embargo, en los últimos años, el hombre también viene recibiendo este tipo de presión social, al tratar de alcanzar los cánones de belleza impuestos por la sociedad de ser fuertes, dinámicos, musculosos, altos y guapos. Esto ha generado que el hombre cambie su estilo de vida y se preocupe por su apariencia física, surgiendo una nueva terminología creada por la publicidad: la metrosexualidad, la cual define a ese hombre heterosexual que cuida de manera minuciosa su apariencia.

Sin embargo, la belleza en la actualidad se muestra como un símbolo que permite identificar un modelo de clasificación social, debido a que el cuerpo se ha convertido en objeto que se moldea a gustos, según sea los modelos estéticos que estén en vigencia. A la belleza se le ha otorgado un carácter de éxito profesional y social, pero ¿qué pasa con aquellas personas que se alejan de esas exigencias sociales de belleza física?

La búsqueda desesperada por alcanzar la belleza física de moda, ha llevado a que tanto hombres como mujeres, desafíen su cuerpo y lo sometan a innumerables transformaciones: el uso de maquillaje, la reconstrucción estética por medio de la cirugía plástica, el uso del relleno, fajas, la práctica obsesiva de la dieta que esté de moda, botox, masajes reductores, entrenamientos en gimnasios, pastillas que suprimen el apetito, entre otros, con altos riesgos para su salud.

Cuando la belleza se convierte en el norte que guía a las personas, pueden adoptarse conductas obsesivas que ponen en riesgo la salud tanto física como mental. Estas afectan la autoestima, desencadenando trastornos de la imagen corporal, causados por la percepción errada de su cuerpo. Dicho trastorno afecta la manera como nos vemos, nos sentimos y nos comportamos en relación a nuestro cuerpo y al cuerpo de los demás. Sus consecuencias se manifiestan en problemas de relaciones sociales como aislamiento y temor a compartir con otras personas, así como trastornos de la conducta alimentaria.

La anorexia y la bulimia son los trastornos más conocidos y se caracterizan por un temor a verse gordo, el primero lleva a la persona a restringir drásticamente la ingesta de alimentos y el segundo a los conocidos atracones, es decir, que consumen excesiva cantidad de alimentos en poco tiempo y luego estas personas se provocan el vómito y/o usan purgantes, por nombrar algunas de las acciones para deshacerse de lo ingerido, debido al sentimiento de culpa. En los últimos años, se ha identificado la presencia de un trastorno denominado vigorexia, frecuente en hombres se caracteriza por la preocupación por aumentar de peso, mediante el desarrollo de la musculatura, al contrario de los mencionados anteriormente. Todos estos trastornos traen consecuencias severas para la salud, e incluso, al no ser atendidos a tiempo, podrían causar la muerte.

Por las razones expuestas, antes de alcanzar esos cánones de bellezas impuestos como un valor social, piense: ¿Valdría la pena poner en riesgo mi salud? Recuerde que la belleza no es sólo la apariencia estética; la belleza exterior comienza por el bienestar interno. Un cabello hermoso, un cutis suave dependen de la alimentación, del estado de ánimo, del autoconcepto y de la calidad de vida.

Para evitar las presiones del mercado de la belleza, recuerde lo siguiente:

No olvide que la belleza depende de la mirada del observador y que para estar bien, sólo debemos sentirnos bien con nosotros mismos.

Bibliografía