Comer sano desde la infancia


Maritza Landaeta de Jiménez; Elijú Patiño Simancas
Fundación Bengoa

Hoy en día la alimentación del niño y del adolescente se ve afectada, debido a que en la dinámica de las familias, las madres se dedican cada vez más a actividades profesionales fuera del hogar y se reduce el tiempo de permanencia en la vivienda, además existe poca e inadecuada información sobre alimentación, en la que contribuye los mensajes que constantemente se reciben a través de los medios de comunicación.

Al mismo tiempo, las familias están expuestas a mensajes sobre la importancia de tener una alimentación adecuada para estar más saludables. Sin embargo, se ha descuidado la correcta formación de hábitos y el gusto por una sana alimentación dentro del núcleo familiar. El momento de la alimentación debe ser un espacio para compartir en armonía y enseñar buenos hábitos de alimentación. Así se comienza la prevención temprana de los trastornos en la alimentación, que causan múltiples angustias en los padres y que puede ser un problema mayor si no se toman a tiempo algunas medidas.

Cada vez hay niños más pequeños que presentan problemas que tienen que ver con la alimentación, tal como refieren las madres: "no quiere comer, come muchas chucherías, no come frutas, ni vegetales, come frente al televisor, le encanta una comida rápida, está gordito o muy delgado", entre otras.

En la formación de hábitos alimentarios, los niños tienen nuevos modos de aprender a través del juego y de la distracción, pasan más tiempo viendo televisión y los video juegos, que con frecuencia se utilizan para que el niño esté "tranquilo". En muchas oportunidades, se reduce la posibilidad que el niño se distraiga, practicando actividad física, que le activa su metabolismo y lo hace crecer sano.

Hay algunas acciones que podemos aplicar desde muy temprano para que nuestros niños tengan una alimentación saludable y se desarrollen bien.

Cuando el niño es un lactante

Comience por darle los primeros seis meses lactancia materna exclusiva y a libre demanda. Planifique su incorporación al trabajo para que su bebé continúe recibiendo los beneficios de su leche, que es única e insustituible y contiene todo lo que su bebé necesita para crecer y desarrollarse. Refrigere la leche materna para que garantice la lactancia cuando se incorpore al trabajo y recuerde que al momento de calentarlo debe hacerlo en baño de María (colocando el recipiente con la leche en una olla con agua) y no directo al fuego. Hoy día se recomienda que la lactancia materna se extienda lo más posible (hasta los 2 años) después de los seis meses, pero que se complemente con otros alimentos a partir de esta edad.

Cuando el niño tenga los seis meses, comience a introducir los nuevos alimentos. Este proceso debe hacerlo de manera lenta, introduciendo un alimento nuevo a la vez, para ir probando tolerancia. Evite el uso del azúcar, recuerde que las frutas contienen azúcar natural. Evite añadir sal en exceso a la comida del niño y, siempre utilice la sal que contiene yodo. Tenga cuidado, con las creencias que recomiendan darle "sal natural o sal marina", porque no es sal yodada. Recuerde que el desarrollo del gusto por los sabores se aprende desde muy temprano, pues un bebé aun no distingue entre sabores, pero cuidado que desde allí se puede desarrollar las preferencias de gusto por los dulces, grasas y comida o chucherías saladas.

Comience la introducción de nuevos alimentos, ofreciendo frutas y vegetales a su bebé, inicie con las papillas y compotas y a medida que el niño le vayan saliendo los dientes comience a ofrecerle los alimentos en pequeños trozos para que muerda, mastique y disfrute lentamente de su sabor. Recuerde que la alimentación es una manera sencilla para estimular los cinco sentidos, la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto.

Progresivamente el niño se va a interesar por otros alimentos, aproveche esa curiosidad para darle más color a las preparaciones, por ejemplo la zanahoria rallada muy fina, puede teñir de naranja a sus arepitas. Igual pasa con la remolada, que todo lo transforma en rosado o rojo fuerte. La auyama teñirá de amarillo las sopas, las torticas. Las espinacas darán un bello tinte verde. Con estas preparaciones logrará que su niño reciba vitaminas y minerales que son indispensables para crecer y desarrollarse.

Cuando el niño comienza a caminar se interesa por otras cosas a parte de comer. En esta etapa el niño comienza a decidir sus preferencias y se empeña en preferir algunos alimentos. Pasa a tomar menos leche y a probar nuevos alimentos. A veces las madres se preocupan por que el niño enlentece su crecimiento, en estos momentos, aunque el niño parece comer menos, su pediatra en su consulta de control, le confirmará que está creciendo bien. Ciertamente, esta etapa plantea un reto a la creatividad de los padres y de quienes cocinan y comparten los alimentos con el bebé.

Recuerde que el bebé gordito, pertenece al pasado y que no es sinónimo de estar saludable.

Cuando ya es un preescolar

En la guardería o en el colegio, se incorporan otros elementos que el niño le presta más atención. La comida fuera de la casa, en un ambiente distinto, compartiendo con otros niños, puede ser una excelente oportunidad para reforzar buenos hábitos de alimentación. Es importante que los padres se interesen por conocer las preparaciones de alimentos que comen sus hijos en la guardería o preescolar, para que no se produzca cambios bruscos en la alimentación habitual del niño. Es así que a veces no comen sus meriendas, porque no tuvieron hambre o porque fue más atractivo intercambiar con los compañeros. Algunas madres frente a la preocupación de ver que la lonchera regresa completa, caen en la tentación de incluir chucherías que saben que el niño no dejará. Es bueno recordar que el problema con las chucherías dulces es que el azúcar quita el hambre y el niño se sentirá satisfecho con una cantidad pequeña de estos carbohidratos, pero se está reforzando una conducta que es dañina para la salud del niño.

Hay que aprovechar esta etapa, para que el niño incremente la variedad de frutas tropicales que consume, que son ricas en vitaminas y minerales y así aprovechar para transmitir esta información a la persona que cuida o prepara los alimentos. Aprenda a gratificar al niño con preparaciones y alimentos distintos a las chucherías, azúcares y comidas rápidas. Hay iniciativas en otros países para que en las meriendas de los niños estén presentes frutas y vegetales. Es una medida sencilla de protegerlo de enfermedades futuras, pues se ha demostrado que mientras más temprano se inicie esta protección, lo va a resguardar de enfermedades como desnutrición, sobrepeso, obesidad, diabetes, hipertensión arterial, problemas renales, alergias alimentarias y trastornos como anorexia y bulimia, entre otros.

Recuerde que las chucherías no deben ser la recompensa o premio cuando el niño come o se porta bien. Se deben utilizar otras alternativas para premiar a los niños, tales como paseos, juegos, actividades recreativas, calcomanías, sellitos, pero es necesario que aprendamos a no gratificar o castigar con las comidas.

Por su parte las chucherías saladas, tampoco son buenas para la salud, pues el niño comienza a aceptar como algo bueno a lo salado y se conoce los múltiples problemas que genera el exceso de sodio sobre la función de su riñón inmaduro, para procesar ese exceso de sodio. Hay que cuidar la salud del riñón y evitar que pueda presentar alteraciones tempranas en la tensión arterial.

Es importante que desde la infancia, se prevengan los trastornos de la conducta alimentaria como obesidad, anorexia y bulimia, que pueden presentarse un poco más tarde, pero que se inician a muy temprana edad. Tenga cuidado de no reforzar en el niño, de que para estar sano hay que tener una figura muy delgada, parecida a una muñeca o modelo.

En esta etapa de la vida los padres pueden evitar que el niño se aísle, al ver televisión y con videos juegos, hay que incorporar desde temprano el gusto por la práctica de actividad física a través de actividades recreativas y la incorporación del niño en actividades deportivas acordes a su edad. Está demostrado que el niño frente al televisor, comen más, porque su cerebro no registra el nivel de saciedad, se encuentra está distraído y come en exceso.

Los padres deben procurar que el niño, tenga momentos de esparcimientos que le permitan recrearse en movimiento, para que desde muy temprano, sean los mejores vigilantes del crecimiento y desarrollo integral de los hijos.

Prevenir desde las etapas más temprana de la vida es la mejor estrategia para reducir las enfermedades crónicas como la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, entre otras, pero también, en la medida que los niños, crezcan en ambientes saludables con calidad de vida y mucho amor, estará contribuyendo a disminuir la violencia que está causando tantos problemas en el mundo actual.

10 Principios de orientación para la alimentación del niño

  1. Practique la lactancia materna exclusiva y a libre demanda desde el nacimiento hasta los 6 meses de edad

  2. Complemente la lactancia materna con otros alimentos a partir de los 6 meses

  3. Comience la introducción de nuevos alimentos con cantidades pequeñas y aumente la cantidad, consistencia y variedad conforme crece el niño

  4. Recuerde realizar buenas prácticas de higiene en el manejo de los alimentos y enseñe buenos hábitos de higiene a la hora de comer

  5. De al niño tres comidas principales (desayuno, almuerzo y cena) y dos meriendas

  6. Procure que desayune todos los días, pero si sale muy temprano lleve la lonchera preparada para dos comidas (desayuno y merienda)

  7. Evite dar en las meriendas chucherías y refrescos, éstos alimentos deben darse sólo en ocasiones especiales

  8. Estimule al niño a comer 5 raciones de frutas y vegetales durante el día, alternándolas tanto en colores, como en sus preparaciones

  9. Establezca un horario y lugar fijo para comer y evite la presencia de distractores (tv, juguetes, etc.) en las comidas

  10. Promueva la realización de actividad física en familia y así beneficiará la salud tanto del niño como la de los adultos

Referencias