Seguridad alimentaria y nutricional en Venezuela


Secuestro agroalimentario de un país: visión y compromiso

María S. Tapia, Marelia Puche, Alejandro Pieters, Juan Fernando Marrero, Santiago Clavijo, Alejandro Gutiérrez, Carlos Machado-Allison, Susana Raffalli, Marianella Herrera, Maritza Landaeta de Jiménez, José Félix Oletta, Juan Comerma, Óscar Silva, Marta Barrios, Aída Ortiz, Eladys Córcega, Enio Soto, Livia Pinto, Daniel Vargas, Víctor García, Juan Carlos Rey, Juan Carlos Aciego, Naghely Mendoza, Gerardo Fernández López y Francisco Bisbal

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Venezuela es un petroestado con políticas de controles de precios, de cambio, alta inflación, contracción de la producción y transformación por expropiaciones, confiscaciones, invasiones; con control gubernamental, militar y político de la producción, importación, distribución y comercialización de alimentos. El Estado, único proveedor de ciertos alimentos básicos, nacionalizó la distribución de insumos y semillas. La caída de la renta petrolera y la dependencia de importaciones debilitó la producción agropecuaria que, no compensada con importaciones, ha producido desabastecimiento y escasez a niveles críticos (>50%) de ciertos rubros y de alimentos regulados, principales aportadores de energía y nutrientes. La inflación alimentaria fue de 315% en 2015; será, al menos, del doble en 2017. Ausencia de inversión en infraestructura, restricciones de acceso a divisas para insumos, semillas, maquinarias, equipos y repuestos; fijación de precios por debajo de costos de producción, inseguridad jurídica sobre la propiedad e inseguridad personal, han afectado la producción, la agroindustria, la investigación agrícola y formación de talentos. Los programas de alimentos son un subsidio universal no dirigido a la población más vulnerable. El Estado ha implementado operativos de distribución racionada de alimentos regulados que generan largas filas en expendios; creó los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) para distribuir alimentos selectivamente. El consumo promedio de energía está por debajo de los requerimientos (adecuación de 94.1%). Informes oficiales reportan disminución de la desnutrición infantil de 1990 a 2013; pero a 2016, organizaciones oficales y no oficiales revelan empeoramiento de la desnutrición, con dimensiones humanitarias en las parroquias pobres estudiadas. La dieta es monótona, no saludable, insuficiente, con problemas de disponibilidad/acceso. Según ENCOVI 2016, 81.8 % de los hogares son pobres, 51.5 % en pobreza extrema, muchos ingieren dos o menos comidas al día; 74.3% reporta pérdida de peso no controlada (8.7-9 kg en 2016). El sector agrícola/pecuario venezolano posee ventajas comparativas para muchos rubros. Cambios en políticas macroeconómicas y microeconómicas podrán potenciarlas, crear competitividad, fortalecer las cadenas de valor, sustituir importaciones/incrementar exportaciones, y cambiar el saldo negativo de la balanza comercial agroalimentaria para garantizar la comprometida seguridad alimentaria y nutricional actual de la población venezolana.