Planificación de la alimentación en situaciones de emergencia

Ago 6, 2026 | Noticias

Cuando llegan las donaciones de comida tras una emergencia, organizarlas bien puede hacer la diferencia entre que alcancen para todos o que falten a mitad de semana. Planificar la alimentación no es un lujo en esta situación: es lo que permite que los recursos disponibles se usen de forma justa y eficiente.

Desde la Fundación Bengoa compartimos una serie de recomendaciones prácticas para planificar la alimentación de tu familia o la de tu comunidad durante la emergencia.

Planificación de la alimentación en situaciones de emergencia

Parte de lo que hay disponible, no de lo que quisieras tener

La disponibilidad de alimentos en una emergencia depende directamente de las donaciones que lleguen y de la frecuencia con que lo hagan. Por eso, el primer paso siempre es hacer un cálculo realista: ¿cuánto tienes disponible hoy y cuánto necesitas cubrir hasta la próxima entrega?

¿Cuánto necesita realmente una persona durante las primeras semanas de la emergencia?

Una persona necesita, en promedio, entre 3 y 4 kilogramos de alimentos a la semana, lo que equivale a unas 1700-2000 kcal diarias para una actividad física sedentaria.

Ese requerimiento se puede traducir, por día, en:

  • 400 gramos de un alimento básico (arroz, maíz, trigo u otro cereal).
  • 45 gramos de proteína (carne enlatada, pollo, pescado seco, legumbres, entre otros).
  • 15 gramos de energía concentrada (grasas o aceites).

Con estas cifras de referencia es posible cuantificar la cantidad necesaria para cualquier grupo: una familia de 5 personas, un edificio, una comunidad de 1.000 personas, para un día o para un mes completo.

Tener este cálculo a mano ayuda a planificar mejor la distribución y evitar que la comida falte antes de la próxima entrega de ayuda.

Revisa los alimentos que tienes antes de distribuirlos

No toda donación llega en condiciones seguras para el consumo. Antes de guardar o repartir alimentos, es importante revisarlos y descartar:

  • Latas abombadas, oxidadas, magulladas o rotas.
  • Alimentos vencidos.
  • Sacos o envases de granos rotos.

Lo dañado se descarta para cuidar salud: consumir un alimento en mal estado puede generar un problema de salud adicional en medio de la emergencia.

Organiza las comidas y las raciones

Siempre que la disponibilidad lo permita, es recomendable distribuir tres comidas principales y una merienda al día, ajustando las raciones según el número de personas y la duración estimada de la emergencia.

Una regla práctica de manejo de inventario que ayuda mucho en este contexto: lo primero que entra, es lo primero que sale. Así se evita que alimentos con fecha de vencimiento más próxima terminen dañándose por quedar relegados al fondo de la despensa.

Un cálculo simple puede ser un gran alivio

Planificar las comidas no es solo repartirlas: es asegurarse de que alcance y llegue en buen estado a quien más la necesita.

Un cálculo sencillo, hecho a tiempo, puede aliviar mucha incertidumbre en una comunidad que está organizando la ayuda.

Si esta información te resultó útil, compártela con quien esté coordinando la distribución de alimentos en tu comunidad.

Fundación Bengoa — Para la Alimentación y Nutrición.

Garantizar la inocuidad en el área de cocina previene infecciones digestivas y protege la salud comunitaria 🛡️.

Aplica la secuencia correcta de limpieza y respeta las dosificaciones para la desinfección de alimentos y utensilios 🧼.

4

¡Cumplimos 26 años dedicados a la salud y nutrición de las familias venezolanas ✨!

A lo largo de este camino, hemos impulsado la educación, la investigación y el apoyo comunitario para brindar herramientas reales a quienes más lo necesitan 🤝.

Pin It on Pinterest

Share This