
Tener comida disponible es el primer paso. Prepararla bien es el que evita que termine enfermando a quienes más queremos proteger. En medio de una emergencia, la forma en que preparamos y consumimos los alimentos puede ser tan importante como la cantidad de comida disponible.
Desde la Fundación Bengoa compartimos recomendaciones prácticas para preparar y consumir alimentos de forma segura durante la emergencia.
Los grupos que necesitan atención prioritaria
Si estás organizando la comida de un grupo o comunidad, las mujeres embarazadas, las madres que lactan, los niños pequeños, las personas desnutridas y los adultos mayores requieren un cuidado alimentario especial, de allí que deben ser la prioridad al momento de asignar suplementos y raciones.
Menos manipulación, más seguridad
En contextos de emergencia, mientras más sencilla sea la preparación de un alimento, menor es el tiempo de preparación y el riesgo de contaminación y más ágil la preparación y distribución. Por eso se recomienda priorizar preparaciones prácticas y de manejo directo.
Los alimentos que se preparen deben estar limpios, bien cocidos y mantenerse en envases tapados para evitar las plagas, el polvo y la suciedad y a temperaturas seguras, entre 5 °C y 60 °C —menos de dos horas a temperatura ambiente o refrigerados— para evitar su contaminación.
El agua para preparar los alimentos ha de ser potable. Los alimentos crudos se deben separar de los cocinados.
Para la población infantil, alimentos como cereales, leche y jaleas de frutas —consistencia de compotas— son opciones sencillas de preparar y fáciles de digerir.
Siempre que sea posible, es preferible priorizar el consumo de alimentos ya preparados antes de que se dañen, en lugar de dejarlos almacenados por mucho tiempo.
La higiene no es un detalle opcional
Cumplir con las normas de higiene y manipulación al preparar alimentos es una de las medidas más efectivas —y más simples— para prevenir enfermedades en medio de una emergencia: manos limpias, superficies limpias y utensilios limpios antes de cocinar.
La lactancia, la opción más segura
Para los bebés menores de 6 meses, la lactancia materna sigue siendo la forma más segura de alimentación, incluso en medio de la emergencia. Reduce significativamente el riesgo de infecciones justo en un momento en que el acceso a agua limpia y condiciones higiénicas puede ser limitado.
Cuando no es posible amamantar, es fundamental seguir ciertas precauciones al preparar el tetero:
• Esterilizar siempre el biberón antes de su uso.
• Prepararlo con agua potable previamente hervida.
• Nunca probar la fórmula con la boca.
• No dejar el tetero destapado ni a temperatura ambiente por tiempo prolongado.
Cuidar cómo comemos es cuidar cómo nos recuperamos
Cada una de estas recomendaciones parte de una idea sencilla: en emergencia, cuidar la forma en que preparamos y consumimos los alimentos protege directamente la salud de nuestra familia y de nuestra comunidad.
Si esta información te resultó útil, compártela con quien esté cocinando para su familia o coordinando la alimentación de un grupo.
Fundación Bengoa — Para la Alimentación y Nutrición