
El Editorial de Archivos Venezolanos de Nutrición de diciembre de 1950 expresa lo siguiente: “Especial mención merece la Escuela Nacional de Nutricionistas y Dietistas, organizada por el Instituto y que está funcionando desde el 2 del pasado octubre con profesorado de su personal técnico. Cumplida la idea y en marcha ascendente, corresponde a profesores y alumnos sostenerla y elevarla para lograr de ella el crédito necesario y situarla entre las mejores de América Latina”.
Este profesorado estuvo conformado en su mayoría por médicos, pero también por economistas, bioquímicos, sanitaristas y nutrólogos, quienes compartían su tiempo de contratación con el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social (MSAS) y el Instituto Nacional de Nutrición (INN), con el dictado de clases (ad honorem). Para ese entonces, la sede de la Escuela Nacional de Dietistas se encontraba en el propio edificio del INN. Citamos algunos nombres: José María Bengoa, Pablo Liendo Coll, Werner G. Jaffé, Fermín Vélez Boza, Alfredo Planchart M., Nikita Czyhrinciw, Eduardo Páez Pumar y Amando González Puccini.
Otro editorial de Archivos Venezolanos de Nutrición de julio de 1961, titulado “La Escuela Nacional de Dietistas en la Universidad”, destaca que “La Universidad Central de Venezuela, por decisión del Consejo Universitario, acordó la incorporación a la misma de la Escuela Nacional de Dietistas, dentro de la Facultad de Medicina, Escuela de Salud Pública. El Instituto Nacional de Nutrición considera con gran satisfacción que en nuestro máximo instituto docente acoja como función propia la formación de dietistas”. A este grupo de docentes se incorporaron las nutricionistas que empezaron a egresar de la Escuela. Se recuerda a Ángela Rosas de Presas, Aurora Aranda, Carmen Elena López, Elvira de Ramírez, Amelia Jeanton de Mileo, Yolanda de Romero, María Isabel Torrellas de Beltrán, Aliz Luna y Olga Blanco. No obstante, las dificultades que tuvieron que afrontar, como en toda empresa que comienza, para ellas significó un privilegio compartir sus experiencias con las nuevas generaciones que escogieron la nutrición como su campo de trabajo.
Como producto de los cambios y transformaciones que experimentó la Escuela de Nutrición y Dietética en su desarrollo histórico, se fue incorporando un nutrido grupo de profesores que han continuado con la labor iniciada por estos pioneros. El cuerpo docente y académico de la Escuela de Nutrición y Dietética ha experimentado un notable crecimiento y desarrollo desde sus primeras décadas y en estos momentos la planta profesoral es de más de setenta docentes, egresados de diferentes disciplinas y ubicados en las distintas categorías del escalafón docente universitario, con diferentes tiempos de dedicación. A esta nueva generación de profesores universitarios les corresponde el compromiso histórico de continuar avanzando en el progreso académico de la institución y fortalecer la obra construida con esfuerzo, entrega, compromiso y mucho profesionalismo por sus antecesores. Es el mejor tributo que se puede rendir a todos estos hombres y mujeres que precedieron la noble misión de enseñar para ser útiles.
Es justicia nombrar a aquellos colegas que ya no están entre nosotros y a quienes se les recuerda con respeto y cariño: Hilda de Vázquez, Aurora Aranda, Amelia Jeanton, Magdalena González, Aliz Luna, Argenis Hernández, Elvira Quintero de Ramírez, José María Bengoa, Werner Jaffé, Pablo Liendo Coll, Otto Lima Gómez, Alfredo Planchart, Amando González Puccini, Rafael Cabrera Malo, Luis Bermúdez Chaurio, Clemente Acosta Sierra, Fermín Vélez Boza, Humberto Viera, Dámaso Villarroel, Yajaira Zambrano, Trinidad Reyes, Alfredo Posada, Leonardo Cardona, Luis Pérez Coiman, Ada Aular, Antonio Rossomando, Carmen Romero, Carmen Elena López, Carmen Rodríguez, Carmen Rodríguez de Ornés, Celia Yélamo, Edgar Abreu, Irma Montana, Lía Rebolledo, Lola Szwarcbort, Magaly Torres de Cárdenas, María Isabel Torrellas, Ofelia Herrera, Olga Blanco y Rafael Pichardo. Su importante contribución a la formación de los profesionales de la nutrición del país estará siempre en la memoria de quienes tuvieron el honor de recibir sus enseñanzas en las aulas.